lunes, 26 de noviembre de 2007

Invasion of the Body Snatchers

Hace años (ignoro si lo sigue haciendo), mi padre cultivaba kéfir.

El kéfir viene a ser una especie de yogur originario de las montañas del Cáucaso o no sé qué leches. Al final, igual que el yogur, son unos fermentos, es decir, unos bichillos-planta microscópicos que invaden la leche en la que están y crean en unos días un yogur amargo y grumoso, que debe ser la leche de bueno para la salud.

¿O quizás hay algo detrás que no podemos imaginar?

Viendo el extraño comportamiento de mi padre, comencé a creer en la teoría de que el kéfir era una especie de espora intergaláctica que estaba estableciéndose en la Tierra. Su método de reproducción, a juzgar por lo que yo veía, era muy parecido a "La Invasión de los Ladrones de Cuerpos": poseer mentalmente al organismo huésped, en este caso mi progenitor, y obligarle a gastar cantidades ingentes de su tiempo en procurar una buena reproducción del kéfir.

Por lo visto, el kéfir no se encuentra en las tiendas. Te lo tiene que pasar alguien que tenga. Es como una secta. Un día alguien se encuentra contigo en la calle, y te hace un gesto. Te da un bote de cristal lleno de un líquido blanquecino y grumoso. Tú lo llevas a casa y lo metes en la nevera. Ante las preguntas de tu familia, contestas con evasivas.

Al día siguiente, rellenas el bote con leche. Si alguien pregunta "¿qué haces con ese bote?", te pones un poco mosca y contestas que aún es demasiado pronto para comprender, que tengas paciencia.

Pasados varios días el contenido del bote se vuelve grumoso, y entonces el huésped lo prueba por primera vez. Resulta amargo pero tiene algo especial. Entonces te vuelves hacia tu hijo pequeño y le incitas. "¿Quieres? ¡Es kéfir!" le dices, con sonrisa maliciosa. Tu hijo huye, temeroso. No importa. Pronto él también comprenderá. Pronto todos comprenderán.

El último paso es filtrar cuidadosamente el kéfir con un colador de un bote a otro, y la masa alienígena de consistencia pastosa debe ser traspasada a otro humano. Algún familiar o amigo. Así, de modo exponencial, como las campañas de "márketing viral", el organismo va infiltrándose en nuestra sociedad.

El otro día lo vi en una botella en una estantería del Carrefour, aguardando nuevas víctimas que lo lleven a casa. Sentí un escalofrío. Lo achaqué a que estaba en la sección de refrigerados y no le di importancia.

Pero aún hoy recuerdo la extraña mirada de mi padre cuando probaba aquella sustancia que, a todas luces, no era de este mundo.

6 comentarios:

lachandra dijo...

Hasta el momento yo me he resistido, pero dey fe de que mi madre ha intenta que ingrese en la secta por todos los medios.
Por otra parte tengo que reconocer que a ella le ha ido divinamente y gracias al kéfir ha mejorado muchísimo su calidad de vida.

Inmarteee dijo...

A lo mejor es una especie de hongo alienígena que mejora tu estado de salud y te purga por dentro para que, cuando los extraterrestres te abduzcan, puedan congelarte directamente en sus cámaras frigoríficas para devorar tu cerebro más tarde, sin necesidad de preocuparse por posibles infecciones terrestres que, probablemente fuesen capaces de causar estragos en el cuerpo de una vida alienígena basada en el silicio.

O algo.

Rogue Two dijo...

Bueno, si es así, me dejo invadir, va. Ya sabes lo que decía el dr. Chandra: "El que estemos hechos unos de carbono y otros de silicio, es irrelevante. Deberíamos tratarnos unos a los otros con el respeto que merecemos".

Anónimo dijo...

Para tu información, si, sigue teniendo kefir, y si no te lo crees asomate un dia de estos a la nevera, ahi estan los botecillos blancos fermentando.
Que sepas que el kefir es llamado (mal llamado) por algunos el hongo de la amistad (no es un hongo, sino bacterias y levaduras que viven en simbiosis) porque se regala para que te lo hagas tu mismo en casita. A mi me lo dieron en un restaurante vegetariano y nosotros se lo hemos regalado a la bruja del herbolario.

Homer J. Simpson dijo...

Keeeefir, riiiiicooooo.

karlonnen dijo...

Incluso hay estudiosos que han asociado el "maná" del Antiguo Testamento con el kéfir, y es un hipótesis que no se me antoja improbable; si lo único que llevas por un desierto son cabras y unos odres....
Yo lo he tomado durante algunas épocas e incluso una semana estuve únicamente alimentado a base de él (he de reconocer que salvo el miércoles por la tarde, que me comí un bocadillo, pero son cosas de la universidad)...
Curioso bicho... el bocadillo, pero eso es otra historia....